Durante los últimos años en general, pero sobre todo durante los últimos meses hemos sido bombardeados por lo medios de comunicación acerca de la deuda del Estado, y de las autonomías.
La última de esas “bombas” ha sido la huelga de los farmacéuticos de Castilla-La Mancha a los que su gobierno autonómico les debe más de 125 millones de euros. ¿Cómo hemos llegado a esta situación?
El sistema de autonomías nunca ha destacado por su transparencia y solvencia. Un sistema, en la práctica más o menos bueno, del que se ha demostrado que no es eficaz y simplemente contribuye a aumentar la ya de por sí basta deuda española.
Algo que todo el mundo debería tener muy claro es que cuando algo no funciona, hace falta repararlo o eliminarlo. Y, en este caso, probablemente la segunda sea la única solución.
Así que, desde mi humilde opinión, el primer paso de auteridad que debería dar el Gobierno es suprimir todas las comunidades autónomas y diputaciones provinciales, reduciendo así el número de instituciones a mantener y el funcionariado que debe cobrar cada mes su nómina. Así también sería conveniente que los pueblos que no lleguen a un determinado umbral de población pierdan su ayuntamiento y pasen a ser gestionados por uno de mayor población y cercano.